Samaritan’s Purse obsequia una casa completamente amueblada a una pareja que perdió todo cuando el huracán Helene los alcanzó en 2024.
Había llovido a cántaros durante días. La luz se había cortado en todo Asheville, Carolina del Norte, y Mary y Tommy Moss comenzaron a abastecerse de comida y provisiones para mantenerse hasta que regresara la luz.
Nunca imaginaron que el huracán Helene desataría toda su furia sobre su apacible pueblo de montaña.

La casa de Mary y Tommy Moss fue arrasada por el río Swannanoa durante el huracán Helene, en 2024.
La pareja se despertó temprano, el 27 de septiembre de 2024, por el ruido que produjo un gran árbol cuando se desplomó en el jardín trasero. El agua de la inundación bajaba a toda velocidad por la colina frente a su casa, arrancando de raíz todo árbol que hubiera a su paso.
Debido al chaparrón torrencial, el río Swannanoa —a unos 100 pies de distancia— estaba desbordándose y acumulándose en su jardín.
Mary y Tommy subieron a duras penas a su auto, llevándose nada más que algunos bolsos improvisados con ropa y alimentos no perecederos. Lograron escapar colina arriba, pero un árbol caído les obstruyó la llegada a la carretera de conexión. Mientras decidían qué hacer a continuación, los vecinos les gritaron para que se metieran en una casa que los resguardaría del alcance del río embravecido.
Las familias contemplaron juntas cómo subió el agua más arriba de las casas de abajo, incluida la de Mary y Tommy. “¿Cómo vamos a limpiar todo eso?”, se preguntó Mary.
El viento y la lluvia se intensificaron y obscurecieron completamente su visión. Con desesperación miraron hacia su casa, tratando de vislumbrar su pintura verde en medio de la marea turbia de barro.
Pero no lograron encontrarla por ningún lado. Había sido arrastrada corriente abajo.
Habían vivido allí los 40 años que llevaban de casados. Y era el único vínculo que tenían con su hijo, quien murió en su infancia por un trastorno genético.
“Era lo único que teníamos de él”, dijo Mary.
Se quedaron mirando mientras las casas de sus vecinos eran arrancadas por la corriente y chocaban unas contra otras. El sonido del crujir de la madera era escalofriante.
“Once casas desaparecieron por completo”, contó Tommy.
El camino a casa
“Todo este vecindario fue borrado”, relató Tim Tripp, un subdirector general de Samaritan’s Purse. “Esta obra de reconstrucción es una oportunidad para que Cristo resplandezca”.

Un voluntario da los toques finales en la casa nueva de los Moss.
Hace casi dos años, el huracán Helene hizo estragos en el oeste de Carolina del Norte y el este de Tennessee, donde destruyó miles de casas y comercios, y cambió millones de vidas para siempre. Samaritan’s Purse aún brinda ayuda a las familias, reconstruyendo, reparando y reemplazando las casas que se perdieron durante la tormenta.
“La gente sintió que, luego de la respuesta inicial, las personas se olvidaron del oeste de Carolina del Norte”, dijo Daniel Gerolimatos, un voluntario local de Asheville. “Samaritan’s Purse no los olvidó”.
Nuestro equipo se puso en contacto con los Moss y se enteró de que, desde el huracán, Mary tuvo una operación de pie y tobillo que limitó su motricidad, y Tommy comenzó un tratamiento de diálisis a comienzos de este año debido a una insuficiencia renal.
“Poder hacer algo para aliviar su sufrimiento y volver a encauzarlos en rumbo mejor es emocionante para mí”, afirmó Wade Withrow, el capataz principal de Samaritan’s Purse.
El liderazgo de Samaritan’s Purse estaba ansioso por bendecirlos con un hogar lo antes posible, y el 20 de julio la obra comenzó a toda velocidad. Dos de nuestros capataces se reunieron para producir con eficiencia una vivienda de calidad en el nombre de Jesús, para lo cual dirigieron dos equipos de U.S. Rebuild y aproximadamente a 100 voluntarios que viajaron de todas partes del país. Trabajaron codo a codo para realizar con rapidez tareas como instalar tuberías y cables, así como la estructura y el piso.
“Hay una verdadera camaradería relacionada con lo que el Señor está haciendo y lo increíble que es ser parte de esto”, dijo Daniel.

El personal y los voluntarios de Samaritan’s Purse oraron con Mary, Tommy y Dallas por su nuevo hogar.
Mientras los equipos trabajaban en el lugar, las paredes modulares fueron prearmadas en un establecimiento cercano para apresurar el proceso de producción. Los Moss y sus vecinos disfrutaban de observar la construcción cada día desde la casa de un vecino, donde se estaban quedando. “Ha sido muy rápido; Samaritan’s Purse sabe de lo que habla”, dijo Mary. “Un día encuentras el piso, ¡y al día siguiente las paredes ya están levantadas!”.
La casa está provista con una rampa de fácil acceso —a seis pies (por encima del nivel de la inundación— y una ducha adaptada para comodidad de la pareja. “Samaritan’s Purse ha sido un regalo de Dios”, dijo Mary.
¡Alabado sea Dios porque pudimos construir la casa de Mary y Tommy en solo 27 días! Y lo alabamos porque tuvimos la oportunidad de cuidarlos mientras ellos continúan pasando por pruebas con su salud.
“Esta es una casa construida por amor”, dijo Tim. “Esperemos que, cada vez que ellos entren por esa puerta, recuerden la fidelidad y la bondad de Dios para con ellos”.
Al fin en casa
El 25 de agosto, familiares y vecinos se reunieron con los Moss para celebrar el nuevo lugar al que pueden llamar su hogar. Su hijo Dallas también vino para acompañar a sus padres en la dedicación de su casa.
“Esto es un ejemplo de la obra del Señor, y es una bendición enorme verla por primera vez”, dijo él, dirigiéndose a la multitud. “Estamos súper agradecidos de poder llamar a este lugar nuestro hogar nuevamente; siempre será nuestro hogar”.

Mary abraza al personal y a las voluntarias de Samaritan’s Purse.
Les entregamos las llaves de su casa nueva, junto con una factura detallada cubierta por las palabras “Pagada en su totalidad”, que les recuerda el regalo gratuito de la salvación que Jesús ofreció al morir en la cruz. También recibieron una Biblia del Billy Graham Training Center —firmada por todos los voluntarios que trabajaron en la casa— y algunos regalitos, entre ellos, un adorno para cuando celebren su primera Navidad en su nuevo hogar.
Para cerrar la ceremonia, todos pusieron sus manos sobre la casa mientras el capataz de la obra, David Fleming, oraba pidiendo una bendición sobre la casa. “Oramos para que Tu amor more aquí, y que haya muchos días de risas, gozo y comunión. Dales fuerzas y salud y cubre sus necesidades físicas, así como sus necesidades espirituales”.
Cuando los Moss dieron sus primeros pasos dentro de la casa nueva, nada podría haberlos preparado para la alegría que los desbordó. En silencio caminaron por cada habitación acariciando las mantas, tocando las encimeras y abriendo las puertas del refrigerador. “Es hermosa; me encanta”, dijo Tommy.
Mary se quedó sola en la cocina mientras examinaba a todos los seres queridos que llenaban cada cuarto y disfrutaba de su nuevo hogar. “Las palabras no logran expresar”, comenzó a decir entre lágrimas.

Tommy, Mary y Dallas posan con su placa que dice: “Pagada en su totalidad”.
Tommy y Mary están agradecidos por el equipo y no ven la hora de sentarse en su terraza a reflexionar sobre todo el proceso. La terraza tiene vista al río y les ofrece un recordatorio de la tormenta devastadora, el proceso de reconstrucción y la fidelidad de Dios a pesar de todo.
“Dios ha provisto, y Samaritan’s Purse ha sido maravilloso”, aseguró Mary. “Nos han ayudado con cada paso y cada contratiempo, y han sido de mucho aliento”.
Tommy dijo: “Quiero agradecer a Samaritan’s Purse, a los voluntarios y a las empresas que colaboraron con ellos para armar esto. Trabajar con ellos ha sido extraordinario”.
Por favor, ora por nuestros equipos, quienes continúan reconstruyendo y dedicando hogares en el nombre de Jesús. Ora también para que podamos mostrar Su amor, de manera que los propietarios encuentren la esperanza eterna en Jesucristo.




