Unidas por las circunstancias, dos familias cuyas hijas necesitaban una cirugía cardíaca desarrollaron una amistad y compartieron la fe en Cristo.
Anujin (de 7 años) y Khuslen (de 10) viajaron desde sus hogares en Mongolia a un hospital en Corea del Sur para acceder a los servicios quirúrgicos cardíacos que no están fácilmente disponibles en su país.
La participación de este hospital significa que los grupos de Children’s Heart Project de Mongolia tienen que viajar apenas unas horas para recibir la atención que salva su vida. Children’s Heart Project facilitó los estudios de detección cerca de donde vivían, y luego coordinó que recibieran la atención que necesitaban con urgencia.

Khuslen y Egiimaa posan para una foto, rodeadas de un leve manto de nieve en la campiña mongola.
Las niñas no se habían conocido antes del viaje, pero se hicieron amigas rápidamente, unidas por su afección médica. Ambas nacieron con cardiopatías congénitas.
“Pensaba que yo era la única con una enfermedad del corazón”, dijo Anujin, que se consoló cuando supo que no pasaría sola por eso, pero se entristeció de que tantos niños se enfrentaran a esta afección potencialmente mortal.
Un viaje juntas para que sus corazones sanen
Las dos niñas, acompañadas por sus madres y una intérprete de Children’s Heart Project, se sentían emocionadas pero nerviosas por las cirugías. Estaban preparadas para sanarse, por fin. Estaban cansadas de sentirse cansadas todo el tiempo, a una edad tan temprana.
Sus madres agradecieron que sus hijas fueron sido seleccionadas para las intervenciones quirúrgicas. Durante los viajes, las cirugías y la recuperación, las madres también se hicieron amigas.

Khuslen responde las preguntas del cuadernillo La Gran Aventura , que una de nuestras intérpretes de Children’s Heart Project la ayudó a seguir durante la hospitalización de Khuslen.
“Es como tener una hermana que comparte cada una de tus alegrías y tristezas, que se siente de la misma manera frente a todas las preocupaciones y las ansiedades, y las superamos juntas”, dijo la madre de Anujin, Otgo.
Egiimaa, la madre de Khuslen, dijo que hubiera sido mucho más difícil si no hubiera tenido a alguien con ella. El grupo también pudo contar con los anfitriones de una iglesia local, en quienes pudieron apoyarse mientras estuvieron juntas con una intérprete de Children’s Heart Project en una casa misional, durante la recuperación de las niñas.
“Ambas tenemos hijas con la misma enfermedad del corazón, y hemos vivido las mismas alegrías y tristezas, así que nos entendemos bien una a la otra”, dijo Egiimaa. “Yo creo que fue el plan de Dios que nosotras nos conociéramos aquí”.
Durante la recuperación en el hospital, ambas madres e hijas escucharon el mensaje del Evangelio a través de La Gran Aventura, el cuadernillo de discipulado creado por Samaritan’s Purse para los niños que reciben las cajas de regalos de Operation Christmas Child. Su intérprete las guio a lo largo del estudio bíblico, y las dos niñas aceptaron a Cristo como su Salvador.
“Oré para convertirme en una hija de Dios”, dijo Anujin. “Pensé que creía porque Jesús nos creó. Tomé la decisión de creer porque Jesús me ama. Ahora, poco a poco estoy conociendo a Jesús. Aprendí a orar con Jesús. Esto me convertirá en algo hermoso”.
Atraída por el amor de Cristo
Khuslen dijo que aprender estas lecciones con Anujin hizo que la experiencia fuera mucho más significativa.

Anujin saca una foto de una historia bíblica ilustrada en el cuadernillo La Gran Aventura .
“Juntas estamos aprendiendo cada vez más sobre Jesús”, dijo ella.
Luego, la madre de cada una de las niñas, que habían participado en el estudio bíblico, también profesó a Jesucristo como Señor, y Otgo consagró nuevamente su vida para servirlo.
Otgo contó que antes ella iba a la iglesia, donde aceptó a Jesús como Señor, pero esta experiencia fue una oportunidad para volver a relacionarse con Él. Fue el amor de Jesús, según sus palabras, lo que la volvió a atraerla a Él.
“Estoy agradecida porque Jesús no se ha olvidado de mí y siempre ha estado a mi lado”, dijo.
Para Egiimaa, acceptar a Jesús es “un gran regalo de Dios” que la ha liberado de la preocupación.
“Como hija de Dios no tengo que preocuparme por nada, porque Dios prometió estar con nosotros siempre”, dijo ella. “Estoy empezando a confiar en la Palabra de Dios. Estoy aprendiendo a orar y a estudiar la Biblia”.
Después de la recuperación, cuando las cuatro se preparaban para regresar a Mongolia, celebraron por todo lo que Dios había hecho en sus corazones, tanto espiritual como físicamente.
Anujin anhela poder nadar y jugar con sus hermanitos.
“Antes, cuando caminaba me cansaba fácilmente”, contó Anujin, y agregó que, al principio, mientras probaba la nueva resistencia de su cuerpo tras la operación, era cautelosa. “Ahora, estoy sana y tengo mucha energía”.
Khuslen dijo que puede respirar mucho más fácil y mejor después de la cirugía, que ya no se fatiga ante el más mínimo esfuerzo. Como su confianza está creciendo, quiere aprender a jugar al baloncesto.
Por medio de Children’s Heart Project, Samaritan’s Purse conecta a las parejas de candidatos a una cirugía cardíaca pediátrica en Mongolia, Bolivia y Uganda, donde dichas intervenciones quirúrgicas no están disponibles, con los hospitales asociados en Estados Unidos, Gran Caimán, España y Corea del Sur. Sostenido por las donaciones para Children’s Heart Project, Samaritan’s Purse cubre el costo de los pasajes aéreos para el niño, un padre o un tutor, y uno de nuestros intérpretes del proyecto, quien acompaña al grupo para minimizar las barreras del idioma y compartir la esperanza duradera del Evangelio. El proyecto también organiza el alojamiento y la atención para los grupos a través de una iglesia local asociada.





