Mientras cubrimos la necesidad de agua potable en la Prisión Central de Monrovia, las personas tienen un encuentro con el Agua de la Vida, Jesucristo. Aunque están en la cárcel, hay libertad.
Prince aún recuerda aquellas largas semanas durante la estación seca de Liberia, cuando los reclusos de la Prisión Central de Monrovia tenían que esperar casi una hora para que la bomba manual de la cárcel sacara agua de las profundidades.
Durante la temporada de lluvias, el pozo se llena y los depósitos desbordan. Pero en los meses secos, se veían obligados a intentar trabajosamente extraer el agua por otros medios.

Prince disfruta el regalo del agua potable.
Hace unos años, cuando el equipo de Samaritan’s Purse en Liberia comenzó a evaluar todo tipo de necesidades en el centro de detención capitalino, una fuente confiable de agua encabezaba la lista.
“El agua es importante, desde luego, porque es la fuente de la vida”, dijo Prince. “Sin agua, no podemos vivir”.
Es una verdad obvia, y esencial para las decenas de reclusos y el personal penitenciario, quienes tienen pocas opciones más si el agua se acaba durante los meses calurosos y secos que enfrentan cada año.

Prince colabora con el proyecto de mantenimiento del pozo, reparando la bomba manual.
Por eso, sumamos bombas manuales mejores y bombas eléctricas a los puntos de suministro de agua, y diseñamos un circuito de depósitos que se llenan con un sistema de bombeo adicional, alimentado por la energía solar que proviene de los paneles solares ubicados en la azotea.
Esta combinación ha provisto agua para el consumo, pero también el agua para la limpieza y para usar en la clínica, la cocina y la panadería de la prisión. Y si los pozos aún tienen algún problema, el circuito de depósitos provee una fuente de respaldo hasta que vuelva a llenarse el nivel freático.
Pero el trabajo que realiza Samaritan’s Purse en las cárceles del país —incluidos los proyectos de agua, salubridad, alimentos y medios de subsistencia—, no es un fin en sí mismo. No se trata solo de saciar la sed física. Significa un medio por el cual mejoramos la vida de los reclusos y los oficiales, y los apuntamos hacia la verdadera fuente de vida: el Agua de la Vida, Jesucristo.
Prince encontró ambas en el transcurso de nuestra labor continua.
Habilidades útiles y discipulado
Invitamos a Prince a que se convirtiera en uno de nuestros técnicos del sistema de agua.
Hace siete años, cuando llegamos por primera vez a la prisión, él no sabía nada de mecánica. No entendía de niveles de presión, potencia, o cómo sube el agua desde un pozo a los depósitos elevados y cómo desciende al recinto. Pero, con el tiempo, asumió la responsabilidad de ayudar a mantener el sistema de agua de la prisión: tres bombas que extraen el agua y la envían a los tanques que abastecen a todo el establecimiento.

Además de los sistemas de agua potable, les damos a los reclusos una capacitación en salubridad e higiene.
Lo capacitamos para que supiera mantener y reparar cada componente. Le enseñamos a monitorear la presión del agua y a solucionar problemas para que pudiera mantener la circulación del agua. Esto significó que el sistema podía seguir funcionando sin demasiados aportes externos.
“Es un gran desafío. El agua puede bajar, o una bomba puede perder potencia”, dijo él. “Cuando salga en libertad, me llevaré estas habilidades conmigo. Las llevaré conmigo y las haré parte de mi vida”.
Sin embargo, lo más importante fue cómo Dios usó este trabajo para llevarlo a tener una relación más profunda con Jesucristo. Prince disfrutó nuestro programa de discipulado, dirigido por pastores locales que han sido testigos de cómo el Evangelio ofrece libertad a hombres y mujeres que viven dentro de los muros de la prisión.

El agua es esencial para la vida en prisión, aun para preparar las comidas calientes que se hacen con los alimentos y los suministros que proporciona Samaritan's Purse.
Prince se inscribió en el curso y comenzó a aprender a leer la Biblia. Mientras estudiaba y leía, se dio cuenta de que Dios le hablaba a través de Su Palabra.
“Hace dos años, me gradué del estudio de Samaritan’s Purse”, contó Prince. “Era la primera vez en mi vida que leía la Palabra de Dios. Me emocioné mucho”.
Él relata que, antes de eso, no tenía paz interior. Por medio del programa, dice él, Dios comenzó a transformarlo. “He cambiado mucho”, dijo. “Ahora tengo paz”.

Parte de los sistemas de agua incluyen depósitos donde se distribuye y también se guarda el agua para prepararse para los períodos secos.
A lo largo de las clases, se dio cuenta de que tenía una sed más profunda que no podía ser saciada ni siquiera por la reserva de agua inacabable de los pozos que hay en los patios del presidio. Esa necesidad espiritual solo podía ser satisfecha por Jesucristo. Se arrepintió de su antigua vida y declaró su fe en el Señor.
Mientras continúa creciendo en conocimiento, también crecen su gozo y su esperanza en medio de su encarcelamiento.
“Dios ha añadido más a mi vida. Me abrió los ojos para que pueda ver todo lo que Él está haciendo”, dijo Prince. “Me ha hecho muy feliz. Y algún día podré entrar en la casa de Dios y contarle a alguien que gracias a Samaritan’s Purse estoy allí”.
¡Damos gracias a Dios por lo que Él está haciendo en Liberia!







