Samaritan’s Purse ha provisto más de 284 000 000 de libras (142 000 toneladas) de alimentos a la Ucrania devastada por la guerra. Nuestra labor continúa en 2026.
Durante casi cuatro años, Samaritan’s Purse ha distribuido entre los ucranianos hartos de la guerra alimentos suficientes para llenar más de 6400 camiones de 18 ruedas. Si esos camiones se estacionaran uno detrás de otro, la fila se extendería por 150 kilómetros.
Pero para Alexander*, Olena*, Oksana* y Andrii*, estas provisiones entregadas por medio de las iglesias locales no son solo estadísticas impactantes: son lo que les dan las fuerzas para soportar otro corte de electricidad, calefacción o agua. La comida, además, les da la esperanza de que Dios se acuerda de ellos en medio de los constantes horrores de la guerra.
El dinero que les queda para comprar medicamentos
Alexander ha vivido los 76 años de su vida en el mismo pueblo de Ucrania. En la actualidad, está bastante cerca del frente de combate, lo cual significa tener bombardeos constantes, noches sin dormir y la marca del peligro permanente en sus días.
“Cada noche se hace más difícil de soportar, con los drones y los misiles volando sobre nuestras cabezas”, dijo él.

Alexander considera que Dios viene en su ayuda con cada bolsón de víveres que recibe de Samaritan’s Purse.
“Si yo fuera más joven, quizás me habría ido a otro país para trabajar y empezar de nuevo. Pero, ahora, cada vez me cuesta más dejar mi casa”. Sus paredes y su techo no solo son un refugio, sino una fuente de estabilidad y fuerza interior.
Mientras que la familia, los vecinos y los amigos le brindan a Alexander el apoyo emocional mientras la guerra hace estragos, los repetidos regalos de alimentos de parte de Samaritan’s Purse —entregados en el nombre de Jesús— son un socorro vital.

“Su ayuda hace una verdadera diferencia”, dijo Alexander. “Gracias a ella, me queda dinero para comprar medicamentos”.
Esta ayuda material lo lleva a las cosas espirituales.
“Sé que Dios está con nosotros”, dijo Alexander. “Veo a Dios en esta ayuda, en ustedes, y en quienes nos defienden”.
Caídos pero no olvidados
Olena (73 años) también ha vivido siempre en el mismo pueblo que Alexander.
A pesar de su discapacidad, muchas veces encuentra la fuerza para cultivar y cosechar las bayas que hay alrededor de su casa de verano para congelarlas para hacer conservas.
“Amo pasar tiempo ahí, reponiendo mis fuerzas, y estando cerca de la tierra”, dijo Olena.

Los víveres que provee Samaritan’s Purse en Ucrania los entregan las iglesias asociadas que comparten las Buenas Nuevas de Jesucristo con los beneficiarios de manera permanente.
Pero, a medida quese ha intensificado el combate, su paraíso parece estar desapareciendo.
“Últimamente, se ha puesto cada vez más difícil. La línea del frente se está acercando, y las explosiones y los disparos constantes se escuchan cercanos. Es muy difícil para mí”.
Los prolongados cortes de luz solo empeoran las cosas.
“Hace poco, no hubo electricidad durante siete horas. En total, pueden ser entre 10 y 14 horas al día. Es muy complicado, especialmente en el invierno”.
Sin embargo, el frío y las otras interrupciones trágicas en la vida normal no se comparan con la mayor pérdida que sufrió Olena. Cuando la guerra estalló en 2022, su hijo y su esposa estuvieron bajo el fuego cerca de Kiev.

“Estoy muy agradecida de que esta ayuda alimentaria llegue a mí a través de Samaritan’s Purse”, dijo Olena. “Gracias por no olvidarse de nosotros”.
“Mi nuera sobrevivió, pero mi hijo, tristemente, murió durante el bombardeo a una caravana civil”, dijo Olena en medio de su llanto.
Ahora, hay muchas madres que atraviesan las mismas emociones cada día en Ucrania. En su dolor, Olena se siente profundamente agradecida por el regalo tangible de los alimentos.
“Estoy muy agradecida de que esta ayuda alimentaria llegue a mí a través de Samaritan’s Purse”, dijo Olena. “Gracias por no olvidarse de nosotros”.
Esta ayuda refuerza su fe en Cristo y las oraciones que ofrece a diario en Su nombre.
La luz cuando todo parece oscuro
Oksana (68 años) y su esposo discapacitado de 70 años, Andrii, viven aproximadamente a una hora de distancia de Olena y Alexander, pero sus experiencias con la guerra son parecidas. Pese a los ataques del enemigo, la pareja se ha quedado en su pueblo natal, donde soportan reiteradamente los cortes de agua, electricidad y calefacción. Estas penurias exacerban sus problemas de salud, propios de su edad.
Recibir su primera donación de alimentos de parte de Samaritan’s Purse les confirmó en su corazón que Dios los cuida y que no están enfrentando en soledad los terrores de la guerra.

Oksana (izquierda), Andrii, y sus vecinos oran todos los días con fe en que Dios los salvará. La comida que reciben de Samaritan’s Purse les recuerda Su presencia fiel.
La vecina de Oksana y de Andrii los acompaña habitualmente en oración, y los tres encuentran fortaleza al confiar en Dios.
“No podemos ir a la iglesia, pero oramos todos los días. Creemos en Dios y en que Él nos salvará”, dijo Oksana.
“Estamos sumamente agradecidos a Samaritan’s Purse y a cada una de las personas que participa de esta misión de servicio. Gracias a su compasión, la ayuda llega a quienes más la necesitan y, junto con ella, llegan la esperanza, el cariño y la luz, incluso cuando todo lo que nos rodea parece oscuro”.

En esta distribución realizada en el pueblo natal de Oksana y Andrii, las bolsas de víveres entregadas en el nombre de Jesús son un alivio bienvenido para los hambrientos.
Por favor, ora por las permanentes distribuciones de comida que realiza Samaritan’s Purse por toda Ucrania. Pide para que, con cada bolsón de comida entregado, Dios se muestre a Sí mismo de manera poderosa a quienes están sufriendo.
*Se cambió el nombre por seguridad





