World Medical Mission – Un ministerio de Samaritan’s Purse

Invierno 2024

A veces son las pequeñas cosas en la vida las que traen una dosis diaria de aliento.

  • Historia por la Dra. Launa Clough, una cirujana general de Michigan que sirve en el Hospital Bautista Bíblico en Togo, a través de un programa de post-residencia. Clough llegó al hospital en junio 2023.

Un poco de aire acondicionado ayuda mucho.

Quizá has experimentado algo así: Te sientes de mal humor y agotado. Te comes un bocadillo y te das cuenta de que la vida no es tan mala, y solo necesitabas unas cuantas rosetas de maíz.

Para mí, ese algo es un poco de aire acondicionado. En muchos momentos me he sentido abrumada, agotada y frustrada. Pero es impresionante lo que un poco de aire frío en mi rostro puede hacer con mi alma y librarme de llegar al límite.

“En muchos momentos me he sentido abrumada, agotada y frustrada. Pero es impresionante lo que un poco de aire frío en mi rostro puede hacer con mi alma y librarme de llegar al límite”.

He estado aquí dos meses. Con unos días increíbles y otros muy difíciles. Algunas cosas que esperaba que me costaran trabajo resultaron ser sencillas, y viceversa. Realmente me encantó regresar a la sala de operaciones, que tiene aire acondicionado en funcionamiento la mayoría de las veces, aunque también ha sido un lugar de frustración y auto evaluación. Un lugar donde por lo general me siento en control, ahora es el lugar donde a veces titubeo. Cincuenta por ciento de las veces, leo sobre un procedimiento antes de llevarlo a cabo, la noche anterior. Eso es si tengo la bendición de tener tiempo para planificar.

La gracia salvadora de Dios ha sido mi equipo. El Dr. Jack y el Dr. Brandon son los otros dos cirujanos con los que trabajo la mayor parte del tiempo. También tenemos otro cirujano que nos ayuda en los casos más complicados, el Dr. Tom. Han sido muy amables, disponibles y alentadores. Me siento apoyada, que es la única manera de sobrevivir en este entorno.

High temperatures in Togo

Me gusta mirar hacia atrás y ver lo que Dios está haciendo y porqué me envía a ciertos lugares, y sé que estoy aquí porqué sabe que aprecio un buen equipo. He aprendido mucho de mis colegas, y sobre todo he aprendido que está bien pedir ayuda. Está bien decir: “No sé, pero sé quién puede ayudar”, y es lindo tener a alguien que te apoye en los casos más complicados.

Realice mi primera histerectomía sola esta semana y cada vez me siento más segura. Algunas son más difíciles de lo que pensé. He tenido días completos en la clínica diciendo a las personas que tienen cáncer de seno, de estómago o cervical, y no son operables. Y en esos días Dios está muy presente en las habitaciones de los pacientes. Puedo decirle a un paciente: “No le puedo ofrecer una operación, pero sí la esperanza de un Dios que lo ama”. Todavía me cuesta. Pero por esto estoy aquí.

“Me gusta mirar hacia atrás y ver lo que Dios está haciendo y porqué me envía a ciertos lugares”.

Uno de mis pacientes fue un joven que parecía tener obstrucción intestinal. Tiene 26 años y no tenía hernias ni cirugías previas, que son la razón más común. Nos preocupaba algún tipo de perforación intestina así que lo llevamos a la sala de operaciones. Cuando miré dentro de su abdomen, no tenía idea lo que veía. Todo estaba pegado; nada tenía sentido. Había abscesos en todas partes.

Los técnicos me informaron que así se ve la tifoidea. Cuando me di cuenta de que entre más intentara separar todo, más daño causaba, decidimos poner un drenaje y salir de la sala de operaciones. Me preocupaba que el joven no estuviera bien.

A la mañana siguiente, me alegró verlo bien. Adolorido, pero vivo. Dos días después, corría alrededor del hospital con una sonrisa. Todavía no está del todo bien, pero me asombró lo que su cuerpo pudo soportar.

La Dra. Clough agradece al personal que la apoya en el hospital.

Tuve otra paciente que vi en la clínica. El examen fue bastante confuso, así que busqué ayuda y respaldo. Otro cirujano también la examinó y se quedó perplejo. La paciente tenía múltiples cosas, dependiendo lo que encontrábamos. Terminó siendo un fibroma en su útero que había pasado al cérvix, básicamente como un reloj de arena. Le hicimos la histerectomía y quitamos el fibroma poco a poco. Resultó ser un tumor benigno.

Seguimos pensando en cómo esta mujer había andado de aquí para allá con un tumor del tamaño de mi cabeza en su pelvis. Las personas aquí tienen un umbral de dolor muy alto. La di de alta ayer, y tenía la sonrisa más grande que he visto. Había estado practicando caminar como lo indiqué, y se sentía muy agradecida.

Pude orar por ella y por su esposo. Fue un gran día.

La Dra. Clough repara la oreja de un hombre herido por un machete.
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