Dos corazones que necesitaban ser sanados

septiembre 8, 2026 • United States
Dara and her grandmother Judi fill buckets with sand at a lakeside
Acompañada por su abuela Judi, Dara viajó a Estados Unidos desde Bolivia para la cirugía de corazón que facilitó Children’s Heart Project de Samaritan’s Purse.

Una niña boliviana y su abuela adquieren una nueva vida gracias a una visita a Estados Unidos patrocinada por Children’s Heart Project, un ministerio médico de Samaritan’s Purse.

La pequeña Dara, de seis años, y su abuela Judi no conocían la vida fuera de La Paz, Bolivia; su familia había vivido allí por generaciones.

Cuando Dara nació prematura, en un principio los médicos no notaron nada fuera de lo común en su corazón. Pero, un mes después, la vida de Dara pendía de un hilo. Le conectaron oxígeno durante cuatro días, hasta que la vio un cardiólogo pediátrico que le diagnosticó una cardiopatía congénita: tenía un orificio en la pared de su corazón.

“Como familia, habíamos sufrido una gran cantidad de pérdidas durante muchos años. La noticia de que Dara tenía un problema en el corazón fue muy dura para nosotros. Perdimos la fe. Pensábamos que Dios nos estaba castigando, que nos había abandonado. Pensábamos que no había ninguna esperanza”, compartió Judi.

Los médicos no podían ponerse de acuerdo en si la vida de Dara estaba en peligro o si el orificio, con el tiempo, se cerraría solo. Su familia no tenía el dinero para seguir adelante con el tratamiento ni para una operación, y Judi se sintió impotente al darse cuenta de que no había nada que ella pudiera hacer por su nieta.

“Me dolía verla crecer. Dara no podía correr ni jugar como los demás, y yo me sentía muy frustrada porque quería lo mejor para ella”, relató Judi. “La llamábamos nuestra ‘niña de cristal’, porque la sobreprotegíamos y la cuidábamos mucho”.

Cuando Dara tenía 3 años, los remitieron a un cardiólogo en Bolivia que los conectó con Samaritan’s Purse y con Children’s Heart Project.

Judi no podía creer que alguien les ofreciera llevar a Dara a Estados Unidos, que pagara el costo de la cirugía y las consultas médicas, y que le proporcionara una casa mientras la niña se recuperaba. Que alguien amara tanto a su familia —aun sin conocerla— era inconcebible para una mujer acostumbrada a la pérdida.

“No podíamos creer que fuera verdad, porque nos costaba creer que algo bueno pudiera pasarnos a nosotros”, dijo Judi.

Dara jumping on a trampoline

Luego de su cirugía, Dara muestra la fuerza nueva de su corazón saltando en una cama elástica.

Cuando bajaron del avión en Sacramento, California, encontraron a su familia anfitriona, un grupo entusiasta de cinco personas que sonreía y las esperaba con los brazos abiertos.

“Recuerdo cuando bajamos por las escaleras mecánicas y vimos a la familia de Sergio: nos saludaban agitando las manos y nos vitoreaban, y nosotras también los saludamos agitando las manos. No los conocíamos, pero pudimos sentir esa energía mientras nos daban la bienvenida. Fue tan hermoso que una familia —aunque fueran desconocidos— nos recibiera, nos hospedara en su hogar y nos cuidara”, dijo Judi.

Rebosantes de hospitalidad y esperanza

Hace dos años, Children’s Heart Project se había contactado con Sergio y Lisa Brizuela para proponerles que fueran una familia anfitriona, pero para ellos no era el momento adecuado porque tenían tres niños pequeños. A principios de este año, cuando se les acercaron nuevamente, Dara y Judi les parecieron el complemento perfecto.

Host Lisa with Dara

La anfitriona Lisa se convirtió en una madre sustituta para Dara antes de la operación y durante el proceso de recuperación.

Sergio habla español, pero Lisa a veces sentía que la barrera del idioma era impenetrable, excepto por el amor que podía transmitir a través de sus actos, el cuidado que brindaba y su dedicación al Señor.

“Una de las cosas que Judi dijo antes de ir el domingo a la iglesia fue que tiene a Jesús en su corazón, pero que ella no siente la necesidad de asistir a la iglesia”, dijo Lisa.

Si bien valoraba la amabilidad de ellos, Judi no quería tener nada que ver con el Señor, a quien veía como un Dios cruel que le había quitado tantas cosas en la vida. Poco a poco, Dios usó a la familia Brizuela para derramar amor en las grietas de su corazón. Judi tomó la decisión de acompañarlos a la iglesia.

Judi and Dara study Scripture

Judi y Dara estudiaron las Escrituras todas las noches mientras estuvieron en la casa de los Brizuela.

El primer domingo que Judi y Dara pasaron en California, el pastor de la iglesia de Sergio y Lisa justo estaba terminando una serie sobre Job. Judi, con la ayuda de la traductora de Children’s Heart Project, pudo entender cada palabra. Cuando terminó, hizo una reflexión en voz baja: “Siento que mi vida es como la de Job”.

Cada noche, después que Dara se iba a dormir, Judi, Lisa y la traductora se reunían alrededor de la mesa en la planta baja y leían la Biblia. Una noche, Lisa leía Filipenses 4 y se dio cuenta de que Judi nunca había escuchado la historia del apóstol Pablo y cuán parecida podía ser a lo que ella había enfrentado durante toda su vida.

“Él sabe lo que es vivir con mucho y, también, cómo es vivir con nada, y que el secreto para estar contento es que puedes hacer todas las cosas con Cristo que te fortalece”, dijo Lisa.

Las palabras de Lisa llegaron a lo más profundo de Judi. La congruencia de la familia en su fe no se parecía a nada que ella hubiera visto antes.

“Ellos viven su religión de una manera muy distinta. Leen sus Biblias, entienden la Biblia y practican lo que leen”, contó Judi. “Lisa es una persona que tiene una fe enorme, un gran amor por Dios. Y me di cuenta de que necesito estar en ese camino con Dios”.

Confiar en lugar de temer

La cirugía de Dara se realizó menos de una semana después de que llegaran a California. Cuando el Dr. Teimour Nasirov, cirujano cardiólogo pediátrico del Sutter Medical Center, Sacramento, explicó todos los panoramas posibles de esta cirugía, incluidos los riesgos, Judi sintió que el miedo trataba de apoderarse de ella. Observar cómo Dara se iba a la operación le exigió un valor que Judi no sabía que tenía. En ese momento, se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que confiaba en sí misma más que en el Señor.

Hospital team including therapy dog pose with Dara at her hospital bed

El equipo de Sutter Health, incluido Feather, el perro terapéutico, animaron a Dara en cuanto al procedimiento.

“Cuando me despedí de ella en el momento que entró en el quirófano, el miedo era que su cuerpo pequeñito, delgado y frágil no pudiera soportarlo”, recordó Judi. “Sabía que tenía que despedirme con una sonrisa, porque no debía irse a la cirugía sintiéndose triste; ella necesitaba ver que yo estaba en calma, y siguió mirándome hasta el momento en que se fue. Fue cuando yo sentí este vacío. Como si estuviera soltando algo, como si me quedara completamente sola”.

Lisa se quedó a su lado todo el tiempo, una madre sustituta para Dara y una amiga nueva para ella. Finalmente, el doctor salió y les dijo que todo había salido bien con la cirugía de Dara. Una alegría y una paz inigualables invadieron a Judi mientras le daba gracias a Dios.

Dara checks the heart beat of a doll at the hospital

En Sutter Health, Dara escucha el latido de una muñeca.

“Es una sensación de inmensa gratitud: en primer lugar a Dios, por haberme elegido para acompañarla a lo largo de este viaje, y por darle a ella una oportunidad en la vida”, dijo Judi.

La atención a Dara fue apoyada por un equipo interdisciplinario de cardiología pediátrica del sistema Sutter Health, que cuenta con especialistas cardiólogos, anestesistas, enfermería y rehabilitación, quienes trabajaron juntos durante su tratamiento y su recuperación.

La operación de Dara marcó la tercera colaboración entre Children’s Heart Project y Sutter Health para brindar cirugías de corazón que transforman la vida de un niño. Juntas, las organizaciones ayudaron a conectar a Dara y su familia con la atención especializada que ella necesitaba.

Dara hugs her surgeon, Dr. Nasirov

Dara le agradece al Dr. Nasirov, su cirujano, por curar su corazón.

“Nos vamos a casa sabiendo que hemos hecho algo bueno”, dijo el Dr. Nasirov. “En el caso de Dara, se trata de cambiar su expectativa de vida, ayudándola a que lleve una vida feliz y divertida”.

Una sanidad que va más allá de lo superficial

Mientras que la vida de Dara ha cambiado físicamente al regresar a Bolivia, algo ha sanado dentro de Judi, que ningún cirujano podría haber reparado jamás.

“Regreso a Bolivia con una niña sana que tiene una oportunidad en la vida. Estoy agradecida a Dios por esa bendición inmensa, y voy a compartir Su Palabra y asegurarme de que mis hijos y mi familia sepan que hay un Dios: un Dios que no nos ha abandonado, que ha estado con nosotros a pesar de todo lo que hemos sufrido. Esto se ha reflejado en Dara, porque Él fue quien estuvo detrás de la cirugía de Dara”, afirmó Judi.

Judi smiles while holding Dara

Judi anhela seguir hablándole a Dara, mientras crezca, sobre del equipo de personas que le dieron una vida nueva.

Dara está viviendo la vida que siempre debió haber tenido, saltando en una cama elástica con aire en sus pulmones, una sonrisa en su rostro y sin preocuparse por nada en este mundo.

“Después de la cirugía, empezó a tener más confianza en sí misma, porque el miedo de que pudiera pasarle algo ya no estaba”, dijo Judi. “Está volviendo a ser una niña normal, que juega y hace las cosas que hacen los niños”.

Dara waves a large bubble wand as Judi looks on

Ahora, Dara puede correr y jugar como los otros chicos.

Cuando salieron de la última consulta de Dara en el hospital, con los abrazos y los buenos deseos de todo el personal que había ido a conocer a la niñita dulce y humilde que adquirió una nueva perspectiva de la vida, Judi ya estaba pensando en qué le dirá a Dara algún día sobre el tiempo que vivió en California.

“Quiero que ella sepa que fue a otro país, donde la ayudaron y la curaron; donde había un grupo de personas —Samaritan’s Purse, los doctores y el hospital—, que la recibieron incondicionalmente y la cuidaron”, dijo Judi. “Yo seré la que le recordará que debe ser siempre agradecida con todas las personas que le dieron vida, una nueva vida”.

Dara holds her hands in a heart on the shore of a lake

Dara está agradecida con Samaritan’s Purse y con el equipo de Sutter Health por curar el orificio que tenía en su corazón.

Para el equipo cardíaco infantil de Sutter, atender a Dara fue más que una cirugía exitosa: fue un recordatorio de lo que es posible cuando la experiencia clínica y las organizaciones como Children’s Heart Project se juntan para eliminar las barreras a la atención médica.

“Gracias por confiar en nosotros para la atención de Dara, porque sabemos que no se trata solamente de ella, sino de todas las vidas que tocará de ahora en adelante, incluidas todas las vidas de nuestro equipo. Ella nos ha inspirado a todos”, dijo Megan Gillespie, la directora general del Sutter Medical Center, Sacramento.

Ahora que el camino hacia la sanación que tomó seis largos años llega a su fin, el corazón de Judi rebosa de gratitud y el de Dara ha sido sanado.

“Children’s Heart Project nos ha mostrado que es posible, que hay una oportunidad, que Dios existe, que Dios está con nosotros, que pone a personas en nuestro camino, y que el amor de Dios es real y excelente, el mismo amor que ahora nos sostiene a mi nieta y a mí. Gracias por todo”, dijo Judi.

Judi holds Dara at a lakeside

APOYO
About one out of every 100 babies has a heart defect that surgeons can routinely repair. Unfortunately, many of them are born in poor or remote places where their families cannot access the cardiac care they urgently need. Through our Children’s Heart Project, Samaritan’s Purse transports boys and girls from places like Bolivia, Mongolia, and Uganda to hospitals in North America. Doctors, hospitals, and host families and churches donate their time and services, but airfare is a major cost—typically $2,200 per person for international flights. For $22, you can share in this cost so that we can offer life-saving surgery and the unsurpassed hope of the Gospel. “But I have trusted in Your mercy; My heart shall rejoice in Your salvation” (Psalm 13:5).
Children’s Heart Project Uno de cada 100 bebés tiene un defecto del corazón que los cirujanos pueden correr como algo rutinario. Desafortunadamente, mucho de estos niños han nacido en lugares pobres o muy remotos donde sus familias no tienen acceso a los servicios cardíacos que urgentemente necesitan. Por medio del programa Children's Heart Project, Samaritan's Purse transporta a niños y niñas de países como Bolivia, Mongolia y Uganda hacia hospitales en Estados Unidos. identifica niños con condiciones de corazón de vida o muerte que viven en países donde no tienen la tecnología y el entrenamiento para su enfermedad. El programa los conecta con hospitales y cirujanos de EE.UU. que donan su tiempo y servicios. Los doctores, los hospitales y las familias e iglesias que reciben a estos niños donan su tiempo y servicios, pero los costos de los vuelos aéreos son los gastos mayores usualmente de $2200 por persona en un vuelo internacional. Con $50 de donación, puedes compartir el costo y ofrecer una cirugía que salvará la vida de alguien y la inigualable esperanza de Jesucristo, "el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6).

Programa Children's Heart Project 013687
Donación sugerida: $2.200 / Comparte el costo: $50
$

Más