Continuamos atendiendo a los pacientes en nuestro Hospital Móvil de Emergencias y brindando ayuda en las zonas más afectadas de La Guaira.
La familia de Maritza estaba reunida alrededor del televisor, emocionada por ver el Mundial, cuando su hermana recibió una alerta en su teléfono: "Terremoto, terremoto, terremoto".

La Guaira fue azotada por dos de los terremotos más potentes que han sacudido Venezuela en un siglo. Los sismos derribaron grandes estructuras en cuestión de segundos.
Entonces, las paredes comenzaron a agrietarse. El techo se derrumbó. Todo se sacudió. Parecía que la tierra se abría.
“Empezó a caer tierra encima de nosotros. No paraba, no paraba, no paraba”, dijo Maritza. “Cuando abrí los ojos, no veía nada. Había polvo por todas partes”.
Maritza se dio cuenta de que los escombros entre los que estaba atrapada habían sido, momentos antes, sus paredes y su techo. Su hogar.

Maritza resultó herida cuando los temblores azotaron la zona, destruyendo su departamento.
El techo del edificio de ocho pisos estaba hecho pedazos en la acera. Los restos de su departamento yacían ahora en el estacionamiento del sótano. Sabía que estaba herida. Al intentar moverse entre el montón de escombros, sintió el agudo dolor de los huesos rotos.
Maritza tenía varias fracturas y sabía que necesitaba atención médica, pero los hospitales estaban saturados con cientos de otras víctimas del terremoto. Recuperó la esperanza al enterarse de que Samaritan's Purse había instalado un Hospital Móvil de Emergencias cerca de la costa, en La Guaira.
Desde su inauguración el 30 de junio, nuestro hospital móvil ha atendido a más de 700 pacientes y realizado decenas de cirugías. Pacientes como Maritza experimentan el amor de Jesucristo mientras nuestro personal médico los atiende en Su nombre.
Proveemos sanidad física y espiritual
Al llegar, Maritza lloró de alegría al ser recibida por nuestro personal y al saber que nuestros cirujanos podrían operarla de la muñeca y enyesarle la pierna lesionada, sin costo alguno. Se sintió profundamente agradecida mientras escuchaban su historia y oraban con ella.

Maritza necesitó cirugía ortopédica en nuestro Hospital Móvil de Emergencias. Otros centros médicos se vieron desbordados por los sobrevivientes heridos.
“Todos te cuidan y oran por ti. Desde el momento en que entras, te das cuenta de que trabajan con verdadero amor”, dijo Maritza.
Nuestro equipo médico acompaña con alegría a pacientes como Maritza para satisfacer sus necesidades médicas. Pero, sobre todo, buscamos sanar sus heridas espirituales hablándoles del Señor Jesucristo.
“Tenemos la oportunidad de compartir el amor y la esperanza que tenemos en Jesucristo”, dijo la enfermera Kelly Arroyo. “Podemos decirles que hay un Dios que los conoce, los ve y no los ha olvidado”.

Maritza llegó al hospital consternada por lo sucedido en su ciudad. Salió de allí con esperanza y ánimo.
Se restaura la esperanza
Durante dos días después del terremoto, un hombre llamado Juan permaneció sumido en la más absoluta oscuridad. Un dolor agudo le atravesaba las costillas. Podía sentir los moretones que cubrían su cuerpo. Sin embargo, Juan sufría por otro motivo.
Instantes antes del terremoto, y antes de verse cayendo entre los escombros desde el quinto piso hasta el sótano, Juan había estado en su departamento celebrando el cumpleaños de su padre.
“Ha muerto”, dijo Juan. “Iba a cumplir 100 años”.

Juan llegó a nuestro hospital golpeado tras caer entre los escombros de su departamento en el quinto piso. Estuvo dos días a oscuras, lamentando la muerte de su padre, cuyo cumpleaños estaba celebrando el día de los terremotos.
Juan fue trasladado de urgencia a un hospital local después de que los rescatistas lo sacaran de entre los escombros. Esperó cinco horas, pero no pudo ser atendido por los médicos debido a la gran cantidad de pacientes que necesitaban ayuda.
Juan sintió un gran alivio al llegar a nuestro Hospital Móvil de Emergencias y saber que podíamos brindarle tratamiento. Nuestro personal le suturó las heridas de las piernas, oró por él y compartió la esperanza eterna del Evangelio.

Juan agradeció recibir tratamiento, brindado con tanta amabilidad.
“Estoy muy feliz por toda la ayuda que me ha brindado Samaritan's Purse”, dijo Juan. “Están ayudando a todos mis hermanos venezolanos aquí, y los quiero mucho”.
Proveyendo alivio médico
Además de la atención médica, nuestros equipos están proporcionando carpas que sirven de refugio temporal a las familias que lo han perdido todo.
“Estas no son las típicas carpas plegables. Pesan 57 kilos cada una y son muy resistentes. Soportarán tormentas y el desgaste propio de las familias que vivan en ellas”, dijo Jon Stone, especialista sénior en programas. “Estamos enviando equipos para ayudar a construirlas. Les brindan a las personas un lugar seguro donde vivir”.
A través de iglesias locales, hemos proporcionado materiales para refugios, lámparas solares, kits de higiene, utensilios de cocina y mantas a cientos de familias. Las iglesias atienden tanto las necesidades físicas como espirituales mientras comparten las Buenas Nuevas de Cristo con familias que se encuentran en extrema necesidad.
“¿Pueden surgir la esperanza, la fe y la bondad de una catástrofe? La respuesta es sí, sin duda. La gente lo ha perdido todo y clama a Dios”, dijo Jon.
Por favor, ora por nuestro equipo mientras sigue acompañando a las víctimas de estos devastadores terremotos. Ora para que más venezolanos conozcan a Cristo y se conecten con alguna de las muchas iglesias locales dispuestas a discipularlos y animarlos.








