Animando a los sobrevivientes del tornado con el amor de Jesucristo

agosto 3, 2026 • United States

Voluntarios de Samaritan’s Purse sirven como las manos y los pies de Cristo luego del tornado devastador que arrasó el centro-este de Wisconsin.

Cuando el cielo comenzó a ponerse negro, Mike Kueper encendió el televisor. “Vayan a un sótano ahora mismo”, alertó la voz del meteorólogo. Agarró a Hank, su labrador de color amarillo, y se metieron en el sótano.

Lograron bajar justo a tiempo. Pudo escuchar cómo sus ventanas se hicieron añicos y los escombros que volaban hicieron agujeros en el techo de su casa.

Aerial view of tornado destruction

Por favor, ora por los habitantes de Appleton y de Menasha, Wisconsin, que siguen recuperándose de la tormenta.

Finalmente, el silencio fue total unos 20 minutos después. Él subió las escaleras para inspeccionar los daños.

Mike apenas logró distinguir su jardín, cubierto por todas las ramas y los escombros. La cochera de uno de sus vecinos se veía como si hubiera explotado. Había árboles arrancados sobre el terreno, y el que se había estrellado contra su cochera estuvo a punto de caer sobre su preciado Firebird 1968.

“Fue una pesadilla”, contó él.

Él ha vivido toda su vida en Menasha, Wisconsin, pero nunca había visto algo como esto. Su jardín necesitaba una limpieza, pero él sabía que no podría hacerlo: aún estaba recuperándose de una cirugía de hombro que le habían realizado cuatro días antes.

Su sobrina se enteró de que Samaritan’s Purse iría para ayudar a la comunidad y le pidió a nuestro equipo que ayudara a su tío. Antes de que él se diera cuenta, los voluntarios llegaron a su puerta, listos para ayudar. Se quedó impresionado al verlos sacar escombros de su jardín y quitar el árbol de la cochera.

Volunteers work to clean up debris from tree that fell on Mike's house

Luego de que el tornado derribó un árbol sobre la casa de Mike, los voluntarios trabajan para recoger los escombros.

Para él fue impactante enterarse de que el equipo había acudido porque lo amaban en el nombre de Jesús y no esperaban nada a cambio. “No creía que hubiera gente así por aquí, es algo que me emociona hasta las lágrimas”, dijo con ojos llorosos. “Es como un sueño”.

Escuchar las Buenas Nuevas después de la tormenta

La tormenta no podría haber llegado en un peor momento para Mike. Pero el tornado parecía una respuesta a la oración de su familia, que durante décadas había orado para que él entregara su vida a Jesús, y la tormenta pereció haber abierto su corazón a Dios.

Gracias a las conversaciones con nuestro equipo él comenzó a preguntarse: “¿Por qué querrían estas personas ir a ayudar a la gente? ¿Es Dios quien hace esto?”, se preguntaba.

Volunteers clean up debris

Ver cómo demostraron el amor a través del arduo trabajo reblandeció el corazón de Mike hacia el Evangelio, una respuesta a los años de plegarias de su familia.

El voluntario Troy Galetti le contó a Mike que el equipo había ido a causa de la tormenta, pero que, en el fondo, estaban allí para compartir con él la esperanza eterna que se encuentra en Cristo.

Alabamos a Dios porque Troy compartió las Buenas Nuevas con Mike, y porque Mike oró para recibir a Jesús como su Señor y Salvador personal.

“Él leyó el Evangelio, y parece que me cambió a mí hoy”, dijo él.

Troy le obsequió a Mike su primera Biblia, firmada por los voluntarios que trabajaron en su casa. Él se mostró agradecido por el regalo recibido y emocionado por empezar a aprender más de Dios a través de Su Palabra.

Volunteer presents Bible to homeowner

El voluntario Troy Galetti obsequia una Biblia firmada por el equipo al propietario Mike Kueper quien, luego de ver cómo trabajaron en su jardín tras el tornado reciente, le entregó su vida al Señor Jesucristo.

Su gozo flamante es incontenible: se reía y abrazaba a nuestro equipo cuando celebraron su decisión de aceptar a Cristo. Está agradecido porque ellos manifestaron Su amor y le mostraron quién es el Salvador.

“Los quiero mucho”, dijo, sonriéndoles con entusiasmo a los voluntarios.

La oración previa al tornado

La noche anterior al tornado, la Dra. Khadijah Enoh sintió que el Señor puso en su corazón la necesidad de orar para que Él protegiera a sus tres hijos.

No sabía que Él respondería a su oración al día siguiente.

Khadijah y su esposo, el Dr. Agei, se encontraban trabajando cuando se dispararon las alarmas de tornado. Su mente le hizo ver de repente a sus hijos: el mayor estaba con unos amigos, a salvo del paso del tornado. Pero los dos más pequeños estaban pasando el día en casa, en Menasha, y ella temió lo peor.

Los niños estaban jugando en la planta alta, cuando un viento fuerte abrió de golpe la puerta delantera. Entonces, bajaron corriendo al sótano.

“Todo va a estar bien. Vamos a sobrevivir a esto”, le dijo Malaika, de 12, a su hermano de 10.

Volunteer opens Bible for Khadija

Una voluntaria de Samaritan’s Purse le obsequia una Biblia a Khadijah luego de que un equipo de voluntarios eliminara los escombros que había en su propiedad.

Después de que pasó el tornado, Khadijah intentó llamar a sus hijos: no contestaron. Llamó a su esposo, pero su teléfono se murió en medio de la conversación. Mientras conducía a casa, llamó a los vecinos y les pidió que fueran a ver cómo estaban sus hijos.

Su viaje de 20 minutos terminó llevándole 45 por causa de los daños de la tormenta. Con cada minuto que pasaba, su mente se hundía más en una espiral.

Finalmente, un vecino la llamó. Al otro lado de la comunicación, pudo escuchar débilmente la voz de su hija y el alivio inundó su cuerpo.

“El solo escuchar su voz me hizo recuperar el sentido común”, relató ella.

Cuando llegó a su calle, no la reconoció. Los techos habían sido arrancados de las casas de sus vecinos y los escombros llenaban el camino.

“Jamás había visto una devastación como esta en el lugar al que llamo mi hogar”, dijo.

Sin embargo, su casa estaba milagrosamente de pie. “Me hizo recordar la majestad de Dios”, afirmó ella.

Como no podía llegar con su auto a través del largo camino de entrada, Khadijah lo hizo corriendo, pasando por encima de árboles y cables de electricidad caídos hasta llegar a sus hijos, que la esperaban parados en el frente de la casa. “Dios puso Su mano sobre esta casa y sobre ellos”, dijo la madre.

Su casa sufrió una gran cantidad de daños en el techo y el jardín estaba cubierto de árboles caídos y escombros. Algunas ventanas se habían roto. Pero ella agradeció que sus hijos estuvieran vivos y que aún tuvieran dónde vivir.

Mientras lloraba con los vecinos que lo habían perdido todo, supo por qué Dios había protegido su hogar. “Queremos que nuestra casa —en medio de esta desolación— sea un faro de esperanza”.

El Señor está obrando en la situación posterior

Antes de que pudieran albergar a sus vecinos, sabían que había trabajo que hacer en la propiedad. Pero no sabían por dónde empezar y les preocupaba cuánto tiempo tardarían.

Nuestros voluntarios se presentaron para ayudar quitando los árboles de gran tamaño y reparando los daños que sufrió la casa.

“Estoy abrumada. No tengo palabras para cómo las personas aparecieron y se pusieron a trabajar. Nunca me había tomado tan en serio el ‘Ama a tu prójimo’ como ahora”, dijo Khadijah.

Volunteer hugs Khadija

Se siente profundamente animada por los voluntarios que cuidaron a su familia con su servicio y sus oraciones. “Se sintió como si me dieran un abrazo invisible, con todas sus camisetas naranja”, relató.

Antes de marcharse, el equipo se reunió alrededor de ella para orar: “Oramos, Señor, para que sigas teniendo a Khadijah bajo Tu ala, y para que ella pueda saliendo adelante”, dijo el voluntario Will Statezny.

Por favor, ora por nuestro equipo que continúa sirviendo a los propietarios y comparte el Evangelio con ellos. Ora también para que, al servir a los creyentes, los animen con el amor de Cristo.

Volunteer Troy prays for homeowner Mike

Troy dirige en oración a Mike mientras el equipo de voluntarios lo rodea.

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