Mediante una sucesión de acontecimientos dirigidos por Dios, los doctores de World Medical Mission colaboraron con el personal del hospital misionero Tenwek para salvar la vida de un recién nacido que necesitaba una operación de corazón.
El bebé Jay necesitaba un milagro. Y lo necesitaba pronto.
Como todos los padres primerizos, Elijah y Hannah Mwaura se llenaron de alegría cuando dieron la bienvenida al mundo a su hijo, el 30 de marzo. Pero cuando Hannah lo acunó en sus brazos, notó que algo no estaba bien. Aunque parecía respirar sin ninguna dificultad, la madre vio que los labios, las uñas de las manos y de los pies del recién nacido eran de un color azul morado, en lugar del rosado saludable que esperaba.

El Dr. Elijah Bolin con los padres del bebé Jay, Elijah y Hannah Mwaura.
El equipo del hospital misionero Kijabe, en Kenia, realizó una ecocardiografía y diagnosticó al pequeño con una malformación cardíaca poco frecuente conocida como transposición de las grandes arterias, o TGA. En los bebés que tienen esta afección, la aorta y la arteria pulmonar están invertidas con respecto a su posición normal. La consecuencia son niveles de oxígeno en sangre peligrosamente bajos.
Si no se repara mediante una cirugía —normalmente, dentro de las primeras semanas de vida—, la afección es, en definitiva, fatal.
El tiempo perfecto de Dios
A tres horas de distancia, en el hospital misionero Tenwek, el Dr. Elijah Bolin, un cardiólogo pediátrico, recibió una llamada urgente desde Kijabe. Querían transferir a su pequeño paciente al centro cardiotorácico de Tenwek, un centro quirúrgico nuevo y avanzado que está preparado para manejar casos cardíacos especializados como el de Jay.

El nuevo centro cardiotorácico en Tenwek tiene la capacidad de atender a 2000 pacientes cardíacos por año.
“Jay tenía dos días de vida cuando recibí la llamada sobre él”, dijo Bolin, quien sirve en Tenwek a través de nuestro Programa de posresidencia de World Medical Mission. “Sabíamos que necesitaría una serie de procedimientos de alto riesgo, pero, sin nada, Jay probablemente fallecería en unos días. El margen de tiempo para actuar se agotaba rápidamente”.
“Cómo se dieron todos los tiempos fue claramente la mano de Dios sobre este bebé”.
El mismo día que Jay fue hospitalizado, estaba programada la llegada de un equipo de cardiólogos voluntarios de World Medical Mission. El centro había inaugurado un laboratorio de cateterismo en enero, y el equipo había ido para ayudar al personal y capacitarlo en procedimientos de cateterización.
El equipo incluía a las cardiólogas pediátricas, las doctoras Allison Cabalka y Carrie Herbert, y un anestesiólogo especializado en cardiología pediátrica, el Dr. Paul Stensrud. Cuando se les informó sobre el estado del recién nacido, determinaron que el bebé necesitaba una intervención inmediata.
La mejor opción era realizar una septostomía auricular con balón. La cateterización básicamente estabilizaría a Jay y mejoraría sus niveles de oxígeno hasta que, la semana siguiente, llegara un doctor especializado en soluciones a largo plazo.
By God’s providence, World Medical Mission pediatric heart specialist, Dr. David Lehenbauer had already made arrangements to serve at Tenwek the following week. He was the exact type of specialist Baby Jay needed, one with experience in performing arterial switch surgeries.

La Dra. Emily Chesire (izquierda) entregó el instrumental médico para que las doctoras Carrie Herbert y Allison Cabalka practicaran la cateterización, conocida como septostomía auricular con globo, para el bebé Jay.
Solo que había un problema.
“Había un catéter muy específico, diseñado para realizar dicho procedimiento, que no estaba disponible en Tenwek”, relató Cabalka. “El centro cardiotorácico no tenía motivos para contar con ese tipo de tubo de catéter, porque no tenían un cirujano neonatal a tiempo completo, y no era un procedimiento que solieran hacer habitualmente”.
Pero Dios proveyó el equipamiento preciso para el procedimiento en particular que se necesitaba para salvar la vida del pequeño.
Cabalka y el equipo se plantearon usar el equipamiento que tenían, pero tuvieron en cuenta otra posibilidad. Por invitación de Bolin, la cardióloga pediátrica Emily Chesire, del Hospital Universitario Moi en El Doret, Kenia, había llegado para observar el trabajo del equipo estadounidense en el laboratorio de cateterismo cardíaco.
Mientras conversaban sobre el caso del bebé con la doctora visitante, Cabalka contó que le preguntaron a la mujer si, “por casualidad”, ella tenía acceso al catéter de septostomía auricular con balón.
Para sorpresa de todos, la médica respondió: “Sí, lo tengo. De hecho, recibí uno hace un mes y pensé para mí misma: ‘¿Qué voy a hacer con este catéter?’”.
El Doret está a cuatro horas de viaje en auto de Tenwek. Esa noche, un intensivista cardíaco planeaba ir a Tenwek para ayudar al equipo con los cuidados posoperatorios de los pacientes cardíacos que habían sido operados esa semana. Lo contactaron, y él entregó personalmente el catéter a Cabalka.

El Dr. David Lehenbauer se regocijó con los Mwaura por la salud restaurada de su hijo.
“Cómo se dieron todos los tiempos fue claramente la mano de Dios sobre este bebé”, dijo Cabalka.
Después del cateterismo, Jay pudo respirar por sí mismo y alimentarse del pecho de su madre, mientras esperaba la cirugía de reparación definitiva.
Cambiar la vida y la historia de una persona
El Dr. David Lehenbauer conocía el procedimiento de intercambio arterial gracias a su trabajo en el Centro Médico Hospitalario Infantil de Cincinnati, pero la operación nunca se había intentado en el centro cardiotorácico Tenwek.

El resto del grupo familiar de los Mwaura los acompañó en el hospital.
“La cirugía cardíaca en recién nacidos no es igual que en los niños mayores y en los adultos. Es mucho más compleja. Son más susceptibles a las complicaciones”, afirmó Lehenbauer. “Me preocupaba que fuera una tarea ardua. Una cosa es realizar la operación, pero luego, controlar a un recién nacido tras la operación es distinto”.
Una semana después, con 17 días de vida, Jay recibió el alta del hospital para irse a casa.
Durante el delicado y complejo procedimiento de cinco horas, el cirujano del plantel de Tenwek, Dr. Yonas Teferi, y Lehenbauer desconectaron los principales vasos sanguíneos y los volvieron a colocar en las cavidades cardíacas correctas.
Todo salió bien, y el equipo entero del centro cardiotorácico Tenwek y el intensivista visitante de El Doret se ocuparon de los cuidados posoperatorios. Es probable que el bebé Jay no necesite otras cirugías y pueda disfrutar de una vida normal y activa.
Una semana después, con 17 días de vida, Jay fue dado de alta para irse a casa. Más de una docena de integrantes de Tenwek se reunieron para felicitar a los Mwaura y se turnaron para levantar en sus brazos al hermoso bebé, tomarse fotos de recuerdo y alabar a Dios.
La Dra. Cabalka se perdió el festejo, porque ya había regresado a Minnesota, pero se mantuvo en contacto con el personal de Tenwek para seguir el progreso de su nuevo paciente favorito.
“No hay otra explicación para cómo convergieron las cosas. ¡Un acontecimiento histórico para Tenwek y un hecho que le cambió la vida a este bebé precioso!”.
“Creo que, en cada viaje misionero, siempre hay un niño que hace que todo el viaje valga la pena. En definitiva, cada persona que uno atiende hace que el viaje valga la pena”, dijo ella. “Espero que los padres de Jay glorifiquen a Dios y den testimonio de todos los hechos que Dios produjo para salvar su vida. No hay otra explicación para cómo convergieron las cosas. ¡Un acontecimiento histórico para Tenwek y un hecho que le cambió la vida a este bebé precioso!”.
Considerado un establecimiento de categoría mundial, el centro cardiotorácico de siete pisos alberga varios quirófanos, salas de pacientes, un laboratorio de cateterización, salas de endoscopía, consultorios, una gran ala educativa y una capilla.
Samaritan’s Purse colabora desde hace mucho tiempo con Tenwek, ubicado en Bomet, Kenia, y fue uno de los principales socios ministeriales que ayudaron a financiar la construcción del centro cardiotorácico.
Edward Graham y otros representantes de Samaritan’s Purse asistieron a la ceremonia de dedicación en octubre de 2024. Cada año, nuestro programa World Medical Mission sigue apoyando el trabajo de Tenwek, enviando más de 200 profesionales de la salud para misiones de corto plazo.

Edward Graham con Scott Hughett (a la izquierda), director de World Medical Mission, asistieron a la ceremonia de dedicación en Tenwek, en octubre de 2024.





