#ShoeboxStories: Yuri y una foto

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#shoeboxstories es un espacio donde algunos shoebox recipients comparten acerca del impacto eterno de una caja de regalos.

Yuri

-y-

Una foto

Yuri recibió una caja de regalos cuando tenía 6 años en un orfanato en Honduras.

Todo en mi caja de regalos era especial. Me encantaron los útiles escolares. Normalmente en el orfanato recibíamos un cuaderno y un lápiz a principios de año y tenía que durar todo el año. ¡Estaba muy emocionada de recibir un paquete de 10 lápices!

También recibí un cuaderno, pasta de dientes y un cepillo de dientes. El cepillo de dientes significó mucho porque antes tenía que compartir mi cepillo con otras 25 niñas.

“Su nota decía:” Jesús te ama y yo te amo también”.

Lo más importante fue la foto y la nota de la niña que me envió la caja de regalos. Su nota decía: “Jesús te ama y yo te amo también”. En ese momento, me impactó mucho y continuó durante años.

Cuando tenía 13 años, no pude continuar mi educación por falta de recursos financieros. Comencé a culpar a Dios por la vida que estaba viviendo. Estaba en un orfanato y pensé que no había esperanza. Estaba separada de mis hermanos y especialmente de mi hermana gemela. Fue un momento muy difícil para mí.

El director del orfanato decía: “El fútbol no es para las niñas, es sólo para los niños”. Así que no se me permitió jugar al fútbol ni continuar mi educación. En cambio, tuve que cocinar para 120 niños y sólo tenía libre los domingos.

Un domingo fui a las montañas que rodeaban el orfanato y llevé mi caja especial conmigo. En ella había fotos, cartas de misioneros y voluntarios que habían venido a visitar el orfanato. Esa caja era como mi mejor amiga.

Después de horas de llorar en la montaña, estaba simplemente enojada con Dios y cuestionándolo por la vida que estaba viviendo. Recuerdo haber dicho: “Si eres real, muéstramelo”.

“Dios me estaba mostrando que Él siempre estaba allí para mí.”

Cuando abrí mi caja lo primero que vi fue la foto de la niña que me envió la caja de regalos siete años atrás y su pequeña nota que decía: “Jesús te ama y yo también te amo”.

Ese día el amor de Dios me abrazó. Me di cuenta de que aunque esta niña no me conocía y no conocía mi historia, ella tomó tiempo con su familia para empacar una caja de regalos específicamente para mí.

A través de la fe de esa niña, Dios me estaba mostrando que Él se preocupaba y que Él siempre estaba allí para mí, incluso cuando pensé que Él nunca estaba.

Tres meses después acepté a Jesús como mi Señor y Salvador. Recibí una Biblia el mismo día y cuando la abrí, el primer versículo que vi fue Jeremías 29:11: “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros”, declara el Señor, “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”.

“Yo sabía que Dios tenía un plan para mi vida.”

Al leer ese versículo, recordé ese día en las montañas y supe que Dios tenía un plan para mi vida.

A través de la caja de regalos tuve la oportunidad de conocer más al Señor. Confiaba en que Dios era el que me envió esa caja de regalos. Comencé a conocerlo y por eso me abrió muchas puertas para ministrar.

Un día cuando yo tenía 6 años alguien impactó mi vida empacando una caja de regalos para mí y ahora tengo la oportunidad de impactar a otros niños empacando cajas de regalos. Dios también me dio el talento para jugar al fútbol, ​​así que ahora tengo la oportunidad de servirle a través del deporte y ser mentora de jóvenes atletas.

Debido al incremento en las regulaciones de aduana, a partir del 2017 ningún tipo de dulces, ni la pasta de dientes están permitidos en las cajas de regalos. Sin embargo, seguimos confiando en que tu caja de regalos llevará alegría a un niño en necesidad.

Operation Christmas Child lleva gran gozo a millones de niños alrededor del mundo por medio de cajas de regalos que se empacan con amor y mucha oración, y se llenan con artículos que causan alegría a los niños. Cada caja de regalos es de gran ayuda para las iglesias locales, porque es un instrumento para evangelizar y discipular, que luego resulta en la transformación de muchos niños y sus familias por el conocimiento de las buenas nuevas de Jesucristo. Después de que los niños reciben sus cajas de regalos, se les invita a inscribirse en La gran aventura, un programa de discipulado de 12 lecciones que les enseña a ser seguidores fieles de Cristo y cómo hablarles a otros acerca de Él.

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